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domingo, 19 de marzo de 2017

Reflexiones en voz alta.

Hola papás y mamás:
Soy Olga, maestra del Santa Bárbara, ya muchos me conocéis, y autora del blog en que escribo.
Hoy quería acercar mis sentimientos a vosotros y aceros participes de mis reflexiones, alegrías y preocupaciones sobre la enseñanza.
Aunque me considere joven, ya llevo 17 años en este gremio y por situaciones muy diversas he pasado. Mi andadura como maestra ha pasado por aulas ordinarias, específicas, aulas de apoyo a la integración, minorías marginadas, ......... Muchas experiencias vividas que hoy conforman mi persona y sin las cuales hoy no sería lo que soy ni sabría lo que sé.
Los niños, aunque pequeños, han sido una fuente inagotable de aprendizajes para mí. Ellos son la base de mi cometido, pero a ellos no los puedo ver aislados como personitas pensantes y emocionales, pues están inmersos en una familia que los educa y los nutre. Por ello, hoy me dirijo a vosotros, papás, mamás y tutores.
Mi día a día con vuestros hijos no se limita a enseñar la división por dos cifras, la regla ortográfica de la h o que las setas no son plantas sino hongos.  La clase, el aula, es el escenario donde convivimos todos y aprendemos a compartir, ayudar, expresar lo que sentimos con palabras honestas y respetuosas, reflexionar, investigar, crear, disfrutar, …. Los 40 metros cuadrados donde vuestros hijos pasan gran parte de su día, es también el mío. Como miembro activo de ese aprendizaje, doy lo mejor de mí en todos los aspectos que no son solo los curriculares. En muchas ocasiones, sus problemas, me los llevo a casa y mi tarde se convierte en un momento de reflexión para intentar mejorar ese “su día a día”. Pero claro, no puedo pretender interactuar solo con ellos para conseguir esto. Aquí es cuando entráis vosotros como entorno socializador de vuestro hijo.
Todos, escuela y familia, tenemos un fin común, lo mejor para nuestros alumnos y vuestros hijos, pero ello no funcionará si no ponemos unos pilares básicos en común y todos obramos conforme a ellos.
En estos últimos dos años, observo por parte de muchas familias una duda constante sobre nuestra labor, poniendo en tela de juicio constantemente lo que hacemos, cuando lo hacemos y por qué lo hacemos. Evidentemente, como personas que somos, nos podemos confundir, al igual que vosotros como padres, pero para eso existe la comunicación (me refiero a cosas discutibles y flexibles pues todos sabemos que ciertos comportamientos, vengan de quien vengan están mal).
Siempre que tengo oportunidad, en las tutorías, comento a mis mamás (pues son ellas las que casi siempre acuden a entrevistarse conmigo y me gustaría que también acudiesen los padres) que, ante cualquier duda, me pregunten, que no interpreten o supongan. También que escuchen a sus hijos y que por supuesto, contrasten esa información con lo que desde la escuela se les manifiesta.
Algunos días, mis fuerzas flojean y veo difícil que no imposible,  cambiar la realidad de alguno de mis niños. Es tan importante para ellos cada cosa que hacemos, que decimos, que no hacemos o que no decimos. Ellos aprenden hasta de los silencios (Se lo dije a mis padres, pero no me dijeron nada) A veces enseñamos otras cosas de las que pretendemos, por eso tenemos que cuidar nuestras palabras, nuestros gestos, nuestros silencios y nuestras acciones hacia ellos.
Los niños me manifiestan un sinfín de experiencias que viven en el parque, con sus amigos, con sus abuelos, primos y padres. A veces, aunque vosotros no lo pretendáis, ellos suponen cosas de hechos que ocurren que viven de forma triste o rabiosa y las asimilan como reales, aunque no son del todo así. Por eso os invito a hablar con ellos, y no de las notas que han sacado en sociales o de si han repetido un esquema o resumen porque no le ha salido bien. Por supuesto que es importante, pero esto no es lo primordial en sus vidas, sí cómo se sienten ante un enfado con un amigo, cuando van de excursión al campo con la familia, cuando se les queda la mente en blanco ante una exposición oral ….
Por supuesto que las calificaciones son importantes y reflejan esfuerzo, constancia y habilidad. Lo que no es lógico es cuando se comparan. Cada niño tiene su ritmo y su forma de aprender y hay que comparar con los logros de la misma persona, no con los de las demás. Ese es aspecto que veo que a los alumnos les angustia (es que he sacado menos de unos siete y mis padres me van a reñir). Hasta un suspenso es positivo. Los niños deben aprender que hay dificultades y que no todo sale bien siempre, pero no pasa nada, se sigue adelante.
En fin, quiero deciros tantas cosas que a veces pierdo el hilo de lo esencial.
Quiero manifestaros que mi trabajo me apasiona, me entusiasma, aunque como a todos, en ocasiones, nos genera quebraderos de cabeza. Pero  una fuente importante de la motivación que tengo son ellos, los alumnos. Cuando aprenden, cuando me dicen que quieren continuar conmigo hasta la universidad o que mis asignaturas son las mejores, me dan una dosis de vitalidad que me hace sentir que voy por buen camino.
En definitiva y resumo, me gustaría que os unieseis a mi reflexión sobre la importancia de remar en la misma barca y en la misma dirección.
Ante dudas, problemas o malentendidos, estamos aquí, contad con nosotros. Dialogad.
Es importante afrontar los problemas con una actitud constructiva, si no, o no llegaremos a nada o nos costará más tiempo o esfuerzo a todos.
Pensad que buscamos el mejor futuro para vuestros hijos y nuestros alumnos.
Os aseguro que, en mi cole, abogamos por estos principios. Me siento respaldada por mis compañeros de gremio y aprendo mucho de ellos. Me gusta el cole al que pertenezco y me siento a gusto. Por supuesto, me siento querida por mis alumnos y satisfecha con las opiniones que muchas familias me manifiestan.
He aquí mi reflexión con la que solo pretendo acercarme a ustedes, solo mostraros un poquito de lo que ocupa mucho de mi tiempo, mi pasión, enseñar.



1 comentario:

  1. Buenas tardes.
    Dar las gracias por esa reflexión, que da para pensar y recapacitar. Eso es lo que nuestros hijos perciben en la enseñanza que le ofrecéis día a día. Me consta. Estoy totalmente de acuerdo en ir por ese camino hacia adelante. Te doy la enhorabuena por tu labor como profesora y persona. Gracias.

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